miércoles, 9 de febrero de 2011

EL ABISMO O PARABOLA DE LOS SUEÑOS

De niño caía casi todas las noches por un precipicio sin fondo y hasta la adolescencia seguí cayendo en mis sueños por abismos similares,tanto que en no pocas ocasiones amanecí con el pijama bien mojado por la orina   oportuna del despertar ansioso.                                                                                                                         Recuerdo poco de mis imágenes felices,pero la nitidez de las caídas imparables después de tantos años es de una perfección asombrosa.Mi cuerpo hacia el vacío sin lugar donde asirse,invariablemente hacia abajo,sin ver el fondo,sólo vacío y una fatiga y sudoraciones acogedoras,sobre todo por su perfección y mis gritos y el súbito despertar de mi madre,hijo qué pasa,qué te sientes,qué ha pasado.Nada,respondía preciso,que caigo,siempre me caigo y no puedo sostenerme.                                                                                                                        Pasaron los años y por suerte crecí,pues toda ambición de un adolescente promedio es la adultez.Sobrepasar la etapa de la dependencia y llegar a tener nombre propio,es decir no ser más el hijo de María o de Pegerto,sino Antonio a secas,exactamente como todos los antonios,ni más ni menos.Pero aquello de la estatura no me acarreó mejores sueños,menos caidas sí,pero similares situaciones de angustia.                       Vino el miedo a las nuevas situaciones laborales y así la aparición de las constantes flechas clavadas a mi cuerpo y la huida,el tratar de escapar a como fuera.Grupos de hombres fornidos me atacaban y no podía defenderme,solo correr,de la mejor manera tratar de perderme en jornadas infructuosas en que siempre me atrapaban,propinándome una brutal paliza.En medio del escarnio me despertaba también ansioso y gritando.    Así han sido y siguen siendo la mayoría de mis sueños.Algo deberán significar.                                               Lo que si parece estar claro son las flechas.Siempre he llenado folios con los garabatos de mis dardos.Junto a ellas el fuego.Formas diversas de hogueras enormes,metamorfosis tal vez del lugar donde quemo mis jornadas oníricas,lugar donde con voluntad armo lo que quizás haya sido la poca cantidad de sueños felices,pero notables por su valiosa persistencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario