sábado, 19 de febrero de 2011

EL SUICIDA.En recuerdo de Angel Escobar

Unos pocos recuerdos que se me aparecen fugazmente me traen a la memoria los ya algo lejanos años ochenta.En ellos tuve la oportunidad de coincidir varias veces con el enormísimo poeta Escobar en sitios diversos,donde pude escuchar su voz,vallejiana,torturante y rota como no hay más.
Me veía reflejado en sus poemas,en los que mi propensión a la soledad y el dolor se espejeaban en lucidez asombrosa.
Recuerdo una de las tantas jornadas de poetas en La Habana,en un teatro lleno de personajes felices,se notaba singular el cuerpo nervioso del Angel,de mirada escindida,atendiendo,sin opinar.Rasgado por el dolor fue siempre,en la isla o en Chile,ese silencioso y perturbador espíritu que va hacia la muerte,que siempre está en territorio estéril y que sin embargo es semilla,grandeza,renovación.
Supo que vivía en la punta de un cuchillo,que oía una música,que era un bastardo lastimoso y como todo gran poeta,marchaba silencioso hacia el suicidio.
Como dijo en aquel poema de lúcida paráfrasis martiana "yo pienso,cuando me aterro/como un Escobar sencillo/en aquel blanco cuchillo/que me matará:soy negro".O en aquellas sentencias "nadie nos mira;dios no está;no hay homero/nos han puesto a dormir/y es verdad que por siempre dormiremos".
Hoy releo sus poemas y me vienen a la mente otros poetas suicidas y por encima de todo la certeza en que detrás de todo gran espíritu hay una acumulación insoportable de dolor y duda,de remordimientos y autodestrucción,de jucios a sí mismo lacerantes.
Se veía venir,para los cofrades que marcabámos cada verso de sus insobornables cuadernos,que un día escribiría sobre el asfalto su más profunda obra.Sabía que "si la marea no te ahoga ni los cangrejos te devoran las lanzas se cebarán en tu carne".Ese marcaje sucesivo del dolor como afiladas lanzas en su cuerpo hizo del creador el suicida y a la inversa:de su irrespirable laceración nacieron sus versos que no podemos leer sin un misterioso estupor y el aire contagioso de la belleza.

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