lunes, 7 de febrero de 2011

LAS MARCAS DEL DESEO

Más allá del cuerpo y sus instancias básicas está el deseo y sus repercusiones estremecedoras,en lo emocional,lo sensorial y lo cognoscitivo.Pero,desligar el placer de las huellas que dejamos al cumplir nuestros propósitos,nos muestra el lado invisible que se nos escapa en la aventura de los encuentros carnales.                      El cuerpo humano además de las funciones bioquímicas y psíquicas;despliega un abanico de posibilidades en su entorno social,donde buscamos y encontramos el placer que requiere el espíritu.Es ahí donde se realiza una de las más urgentes batallas humanas,en la que marcamos y somos a su vez marcados,en la búsqueda ante todo de los códigos de nuestra identidad.                                                                                               Otras veces nos "marcamos" para lograr lo que nos falta,antes de salir al entorno social con la intención de marcar y dejar claro que pasamos por determinados cuerpos y dejamos nuestras señales;de que en esos lugares dimos y recibimos algo;placer,afectos,dolor o alegría,signos de la verdadera comunicación humana,que no necesariamente transcurre en lo verbal,sino en lo fundamental y más profundo;en el encuentro de los cuerpos,en la lucha enfebrecida de los abrazos,los susurros,las miradas;modos en los que se logran las mejores y más duraderas marcas en los otros;formas personales de lograr destinos,puentes,por los que transitan no solo la lascivia o lo sensorial,sino también la síntesis de los más complejos sentimientos.               De ahí que cada día,seres de diversas latitudes nos marquemos,definiendo nuestra singularidad,antes de salir al ruedo de la vida a mostrar nuestras señales.Muestra de que somos resultado de marcas sucesivas que nos definen,hijos de la maraña social que nos endurece o suaviza,que nos endulza o entristece,como niños de Día de Reyes o manzanitas de tarjeta postal

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