martes, 15 de marzo de 2011

EL ARTE DE MENTIR

Tan viejo como las palabras y los gestos mentir es sobre todo un arte,una manera de crear mitos,leyendas y fantasías,maneras de acercarnos al ideal de comunicación perfecta.
Quien miente con efectividad genera en el interlocutor alegría,complicidad y entusiasmo.Quien dice la verdad siempre,es desagradable,inoportuno e ineficaz.Todos deseamos escuchar lo que previamente esperamos; el ideal de los sucesos y sus causas que previamente fabricamos en nuestra mente.Ahí radica la perversión del diálogo,lo absurdo del acto de escuchar.¿Para que atender al otro si no deseamos su respuesta,ni siquiera su intención de diálogo y mucho menos sus consejos?
Así es de tierno el acto de intercambio que miramos generalmente a otro lugar mientras alguien nos habla.Que tampoco nos engañemos.Ese que inicia el diálogo,la mayor parte de las veces no tiene nada que decir,sólo inicia el círculo recurrente de perder el tiempo y más aún hacérnoslo perder a nosotros.Los consabidos "como está el tiempo","qué hora es","hace rato que no pasa la guagua",son símbolos del engaño común,como aquel,"vi a tu hijo,sigue igualito",que redondean los límites de la estupidez humana y nos traen el alegato inútil que nos salvaría:si no tienes nada que decir,cállate;imperativo que no todos estamos resignados a admitir.
Como las redes sociales o el correo;pareciera que venimos predestinados como máquinas de mentir,productores interminables de máscaras,paquetes de códigos repetidos hasta el agotamiento,hechos a la medida para cada ocasión,similares a los doble besos del saludo,carentes de la más mínima calidez y significado pero presentes e inmutables en los saludos cotidianos.
Por todo ello muchas veces es un arte.El mentidor por excelencia es genial,su manera de elaborar cada detalle,el arsenal de gestos y palabras que emplea,su capacidad de movilizar,entusiasmar y convencer son como la Gioconda del conversador,el elegante y seductor que nos llevará a un mundo de fantasías cerrado,primicia del paraiso futuro,del círculo a que nos llevará en la próxima obra;que esperaremos con ansiedad,pues como todo artista nos convierte en adictos a sus manipulaciones,le entregamos nuestra conciencia para que nos maneje,nos moldee a su antojo,pues necesitamos en última instancia que nos mientan,que nos diseñen un mundo fantástico a la medida de nuestros sueños y ese es el espacio de realidad del que se nutre el arte de mentir;nuestra propia necesidad.
Somos,deseamos con profunda convicción,que nos conviertan,que nos conduzcan como marionetas por los caminos de la felicidad y el mentidor sabe que lo puede lograr sólo con gestos,palabras,puro y vago simbolismo,pero efectivo y real como las autopistas y los puentes y seductor y firme de modo que nos dirige y cambia hasta ser incapaces de volver al origen,de ser algo que ya no deseamos de ninguna manera,que ya no aceptaremos jamás:nosotros mismos.

1 comentario:

  1. Muy interesante. Buen texto. Fue un gusto visitarte y seguite.Te envio un cordil saludo, deseandote buenos dia amigo.

    http://socialculturalyhumano.blogspot.com/

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