martes, 12 de julio de 2011

ALGUNOS MITOS DE OCCIDENTE

Cuando comenzó la revisión de los éxitos y fracasos del socialismo soviético,todos los seguidores del proceso llamado por sus líderes perestroika,pensamos que era una época de reorganización y creatividad social y económica sano que suministraría nuevos aires e impulsos a los enormes potenciales de ese pais;pero jamás nos imaginamos que era el camino para la traición y la autodestrucción forjada por un puñado de líderes en contubernio con los dirigentes imperialistas del momento,en especial de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Mijail Gorvachov y Ronald Reagan,en las sucesivas reuniones e intercambio que tuvieron decidieron el rumbo y la máscara pública de los cambios que llevarían,indiscutiblemente,a la destrucción de la segunda potencia global,en pocos años.
En el verano de 1986 en Reikiavik,Islandia, dichos líderes tuvieron una de las reuniones claves para determinar el rumbo inmediato y futuro del bloque soviético y las estrategias que debían usarse para lograr los resultados destructivos.
La URSS representaba a nivel mundial la contraparte al expansionismo y la agresividad norteamericana y muchas veces cerró en organismos internacionales el acceso de Estados Unidos a sus acciones de agresión mediante el ejercicio soberano del veto.
La guerra fria,con el consiguiente desgaste de décadas para los nacientes estados socialistas fue aprovechada por lo revisionistas perestroikos como excusa para justificar ante la población y los militantes comunistas los cambios venideros.
En Cuba,que leíamos con atención todos los periódicos y revistas que venían de la Unión Soviética,suponíamos que la glaznot y la perestroika significarían recomponer los métodos de dirección de ese gran pais e incrementar la productividad y la eficiencia del sistema.
Pero cuando vimos que Gorvachov aumentaba su hipercriticismo con la historia y los pasos de su pais,donde lo  comenzaba a ver todo como negativo e inmóvil,supimos que el camino de la traición era inminente.
Es innegable que los pueblos rusos y europeos del este no fueron en el camino del desastre consultados,ni aún después del fatídico 1889.
En ese año,en el verano,mi esposa y yo estábamos invitados a visitar la URSS,por nuestros resultados en el trabajo y yo,sabiendo el desastre que estaba en curso y que no quería admitir,acepté que fuera ella sola,mientras yo seguía cumpliendo mis obligaciones laborales en Cuba.
Los últimos pronósticos eran desastrosos.En la Plaza Roja,de Moscú,otrora bastión del antimperialismo,mi señora vió con asombro dos banderas,una cerca de la otra,de Estados Unidos y la URSS y una frase de indiscutible valor entreguista;USA TE AMO. Aquellos símbolos no dejaban dudas.
Podrá criticarse la historia de errores de la época de Stalin,será muy fácil ahora decir que las cosas podían haber sido distintas,pero lo que nadie puede negar es,que de aquel pais feudal que encontró Lenin y los soviets en 1917 a la enorme potencia que se desarrolló en pocos años y que derrotó de la faz de la tierra al fascismo,el salto fue enorme;no producido en tan pocas décadas por pais alguno.Recordar la industrialización total del territorio soviético en pocos años,el empuje industrial que armó en breve el pais para su defensa,los enormes logros y ventajas del programa espacial soviético,sin parangón en la historia,la creación y desarrollo de ciudades enteras donde antes solo había aldeas,la creación y éxito de programas de colaboración económica e intercambio con paises del este europeo y de otras latitudes,los fondos dedicados (multimillonarios) a la solidaridad internacional y especialmente a paises del tercer mundo,la ayuda y apoyo al proceso de descolonización de numerosos paises de Asia y Africa y el arbitrio a favor de ello en la ONU y otras instituciones,no podía ser posible sin la voluntad de la URSS.Estas y otras muchas razones,serían de alto mérito para valorar su papel en la época que le tocó actuar.
Con relación al término democracia,ella no existe en téminos reales,en lugar alguno.Solo son apariencias de verdadera consulta y participación populares.Los estados desarrollados,con Estados Unidos a la cabeza,son ejes gobernados por sus núcleos de poder y especialmente de índole transnacional y militar.Los partidos elegidos o con derecho a ser elegidos,son una y otra vez los mismos,tal vez con distintos nombres,pero similares objetivos.Solo una estructura de poder,donde la población sea consultada,a nivel de barrio y de grupos obreros puede aspirar a ser participativa y que ellos sean los que seleccionen los candidatos a cargos públicos.Mientras grupos de poder propongan los cargos y la publicidad y los medios "manejen" y arbitrien la promoción social,no hay democracia posible.
A mi modo de ver,la URSS merecía recomponerse y no autodestruirse,por su poderío y grandeza,por los elevados valores que defendía y por lo que representaba en la oposición a los planes agresivos y expoliadores de las principales potencias occidentales.

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