lunes, 3 de octubre de 2011

LOS RITUALES

Obedecemos a las normas sociales sin chistar,como si detrás de una descortesía viniera una enorme frustración,nos saludamos y nos despedimos como autómatas que no saben si sienten realmente algo al decirlo,damos nuestros abrazos con la misma formalidad que las limosnas,sin precisar si la persona nos lo agradece o somos intrusos que le alteramos su mundo,le abrimos sus ojos mientras desearían seguir con ellos cerrados,como el amante que jamás pregunta si la doncella quiere que le regalen flores,se las trae y ya,sin entender que muchas veces hasta las flores más bonitas irritan.
Lo que nadie precisa es cómo entender la realidad sin inservibles normas, nos hemos acostumbrado y sería imposible circular sin leyes que nos obliguen a ceder el paso,por ejemplo,no entendemos el mandamiento de no robar si quitan las cárceles,ni la infidelidad sino tuviera consecuencias,ni la puntualidad sin el riesgo de perder el empleo;somos robots con piel de personas que necesitamos que nos dirijan mientras tenemos la desfachatez de pedir a gritos libertad,cuando no sabemos y peor aún no soportamos edificar una realidad distinta,sin normas,donde cada uno sea la norma y la ley.
He visto rituales insoportables,demasiado crueles como los roles sociales,donde la mujer hace determinadas funciones y el hombre otras;para que ella haga feliz al hombre y él infeliz a ella.Las mujeres aman y soportan ,los hombres mandan y disfrutan ;así por siglos.
Hoy miré un par de gatos con la atención suficiente para comparar y sucedía lo mismo,ella mimosa con su amante y él arisco y mandón,él altivo y bello,ella humillada y pequeña,escondida en si misma.Y de nada servía,el varón nunca mostraba alegría y pedía mas y mas sumisión.
Por mucho que nos ajustemos a las normas,no entenderemos el modo en que unos y otros estaremos de igual manera frente al mundo o frente a nosotros,o en armonía con los demás,como la música que es perfecta en su orden a pesar de nosotros o las estrellas que salen y se esconden siempre sin obligar a las otras a retrasarse porque primero debe pasar el jefe o el rey.
Imagino en mi mente pero me da tristeza y desconcierto,un mundo sin leyes,sin rituales;una oportunidad de ser distintos y probar,el día que nos asombremos de que todos amanecieron felices,que la tierra gira al revés y más que eso,que las estrellas no tienen necesidad de salir a alumbrar las noches,porque nuestras mujeres son libres y salen al mundo con su luz,sin que nadie les diga;por ahí,cállese,toma por fresca,imprudente.El día que mi hermano el lunático sea el rey y nadie quede despedido,ni humillado,ni venga Dios a castigar,ni tampoco las guerras,ni el miedo.

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