lunes, 29 de octubre de 2012

Sandy,Dios y el Diablo. Si hay algo que no lleva a la verdad cuando ocurre una desgracia es apelar a Dios,que siempre duerme cuando más urge su presencia,o al diablo,que empeora las cosas. Mi patria está de luto por las pérdidas causadas por un desleal y bruto desastre natural,de los que todos los años nos amenazan por estos días.La parte oriental no solo perdió hombres y bienes,sino que la moral y la dignidad de esa región,probada en siglos de lucha y esfuerzo por construir una nación de verguenza y mérito,se vió seriamente dañada ,llevada al desconcierto y el desespero que pocas veces hemos conocido los cubanos. Lo que alarma es la actitud burlesca y cruel de algunos compatriotas y la falta de solidaridad de otros.Frente a un suceso de tal magnitud no vale esgrimir ideologías ni frentes políticos intrascendentes;por sobre todas las cosas está en juego la vida,el destino de las personas que lo perdieron todo,el respeto ante las víctimas y sus familias,el esfuerzo nacional por la reconstrucción.Sin Dios ni nadie etéreo,sin odios ni bandos,los cubanos todos deberán enfrentar el reto de hacer de este revés,como en otras ocasiones,una gran victoria y un homenaje a lo que siempre ha significado Cuba,la isla ante la cual el mal y el miedo tiemblan.

jueves, 4 de octubre de 2012

EL DESEO DE SER DIOS: Por encima o por debajo de los entresijos del poder y de las influencias de la época en los destinos de la política está y seguirá estando la esencia humana,el valor innegable de los derechos humanos y la libertad. Desde España los procesos electorales latinoamericanos se ven mejor,tal vez como si asistiéramos a un espectáculo taurino y estuviésemos en las gradas observando. Se acerca el domingo y en él en las urnas Venezuela decidirá el proyecto político que la regirá en los próximos años,entre un Capriles arrollador y tecnócrata y un militar populista,de amplia raigambre social que lleva más de una década decidiendo los destinos de esa gran nación. Por ser cubano,lo que define el mito de cercanía y compromiso con nuestros hermanos,tal vez no debiera opinar,pero la fiesta de pueblo y euforia que eleva en los últimos días a Caracas a la categoría de democracia plus ultra me impulsa a decir lo que pienso,sin rodeos. Chávez sin dudas se merece la victoria,porque ha cambiado las formas del poder dirigiendo los recursos petroleros a solucionar males históricos de su pueblo,además de involucrar a las clases otrora marginadas en el proyecto nacional bolivariano. Capriles también merece ganar pues encierra la aspiración de la pujante clase media por desarrollar las estructuras empresariales y hacer con el aporte de todos una nación próspera y moderna. Si tuviese que votar,lo haría por ambos.Una dificultad del proyecto de las democracias modernas es que el proceso electoral sea como una batalla de gladiadores en la que los contrincantes se desgastan inútilmente probando su fuerza,mientras la libertad de la gente es manipulada y desviada a uno u otro rumbo,escamoteándoles la posibilidad de decidir con conocimiento de causa.Pero,imperfecta o no,merece la pena ejercerla y perfeccionar sus mecanismos. Espero con ansiedad conocer los resultados y que los perdedores,cualesquiera que sean,sepan respetar las leyes del juego y la decisión popular ejercida con rigor y justicia. Un pais se construye con decoro,sino no vale la pena ningún esfuerzo.