lunes, 29 de octubre de 2012

Sandy,Dios y el Diablo. Si hay algo que no lleva a la verdad cuando ocurre una desgracia es apelar a Dios,que siempre duerme cuando más urge su presencia,o al diablo,que empeora las cosas. Mi patria está de luto por las pérdidas causadas por un desleal y bruto desastre natural,de los que todos los años nos amenazan por estos días.La parte oriental no solo perdió hombres y bienes,sino que la moral y la dignidad de esa región,probada en siglos de lucha y esfuerzo por construir una nación de verguenza y mérito,se vió seriamente dañada ,llevada al desconcierto y el desespero que pocas veces hemos conocido los cubanos. Lo que alarma es la actitud burlesca y cruel de algunos compatriotas y la falta de solidaridad de otros.Frente a un suceso de tal magnitud no vale esgrimir ideologías ni frentes políticos intrascendentes;por sobre todas las cosas está en juego la vida,el destino de las personas que lo perdieron todo,el respeto ante las víctimas y sus familias,el esfuerzo nacional por la reconstrucción.Sin Dios ni nadie etéreo,sin odios ni bandos,los cubanos todos deberán enfrentar el reto de hacer de este revés,como en otras ocasiones,una gran victoria y un homenaje a lo que siempre ha significado Cuba,la isla ante la cual el mal y el miedo tiemblan.

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