martes, 18 de febrero de 2014

LA PALABRA Y EL PODER

La palabra es un riesgo.Todas las acciones totalitarias comienzan y terminan en largos túneles de palabras,por los que son obligados a pasar los espectadores.La seducción del hablador,con sus signos y gestos,se convierte en mandato.Inmediato o eterno,influye sobre sus contemporáneos y los somete,recortando el más preciado de los atributos humanos,la dignidad. Solo en los grandes mantos de silencio nace y se desarrolla la libertad. Como en un cuadro del esquivo Paul Klee las figuras esconden más de lo que dicen,defienden su apuesta por la existencia en la ausencia de signos más allá del color.Esa es la vida sin atuendos,enfrentándose al porvenir.El que tiene mucho que explicar carece de algo que enseñar. Los sistemas basados en el gobierno de las palabras,sean religiosos o políticos,controlan mediante muros irrespirables,agotan la paciencia de las masas y las encierran en supuestas verdades o mitos.Qué es el fascismo,sino una gigante verborrea creadora de enemigos cercanos que cercenan las conciencias para alimentar las discordias.