martes, 9 de mayo de 2017

Leyes y golpes.

En realidad no me interesan las leyes,aunque las cumplo por miedo,porque de otro modo por qué han de cumplirse si son en su mayoría un conjunto absurdo de arbitrariedades que ponen límites a la conducta humana. A la condición de cordero se llega con la madurez y no por convicción si no por aburrimiento;aburrirse de los palos que te da la vida y a veces la policía o un vecino o la propia familia,porque en mi caso una fiesta pública me hizo terminar en un calabozo y comprendí en doce horas lo que no me enseñó Dante en El Infierno,aunque de quien me acordaba entre aquellos matones y las rejas era de Borges,de sus poemas y así se me fue la noche y comprendí que las leyes están ahí y los que las hacen cumplir,como montones de piedra que te parten la cara al menor descuido.

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