martes, 2 de mayo de 2017

Mercado de pasiones.

Si la gente en vez de comprar sexo comprara pasiones,desenfreno, frenesí, entusiasmo; llámelo como desee pero compre,de seguro cerrarían los prostíbulos y pondrían pasiones en los parques,cubiertas de flores con tajadas de melocotones aderezadas con sangre de jabalí,porque de otra cosa no sé,pero de cómo adornar lo inasible no hay quien me cuente. No digo que la gente no practique sexo por dinero,de todas formas se atragantan de hamburguesas llenas de grasa,que es peor, sólo insisto que deberían crear los mercados de pasiones,evitando que linden con las tiendas de teléfonos,pues con eso nadie puede competir,ni siquiera con el Rolex de las pasiones,esa donde el amante abandonado se tira por el balcón y los vecinos suspiran de emoción mientras le hacen fotos al desgraciado para ponerlo en Instagram. Le auguro buen futuro al mercado de pasiones,pero tampoco se pasen.

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